Los vehículos sin conductor se están convirtiendo en una realidad y, en los próximos años, empezarán a revolucionar los sistemas de transporte. Esto tendrá un efecto dominó en numerosas industrias multimillonarias. Mediante el uso innovador de políticas públicas, las sociedades avanzadas pueden aprovechar esta transformación de la movilidad como un factor clave para mejorar radicalmente la seguridad pública. Pueden usar esta política para impulsar considerablemente la prosperidad económica y aumentar la cohesión entre las comunidades. En el futuro, los vehículos autónomos serán omnipresentes y legales, lo que representa la mayor oportunidad de política pública de nuestra vida.
La propiedad privada de vehículos autónomos no es necesaria si los legisladores aprovechan la oportunidad para liderar la revolución de la movilidad sin conductor y prohibir la propiedad privada. De esta forma, la sociedad también obtendrá abundantes beneficios.
¿Qué sucederá durante la revolución de la movilidad sin conductor?
A continuación enumeramos lo que ocurrirá durante la revolución de la movilidad sin conductor:
- Para la revolución de la movilidad sin conductor, los fabricantes deberán adaptar sus estrategias comerciales, pasando de producir bienes para mercados de consumo a mercados de servicios. A medida que los incentivos para la responsabilidad del productor durante todo el ciclo de vida se generalizan, la sociedad obtiene beneficios en términos de sostenibilidad. Si un vehículo autónomo causa un accidente, la legislación vigente sobre responsabilidad del producto ya responsabiliza al fabricante. Independientemente de si se desea o no, la introducción de vehículos autónomos revolucionará los mercados de seguros para consumidores. Esto ocurrirá como resultado de la transferencia de la responsabilidad del conductor al fabricante.
- La responsabilidad legal aumenta los incentivos para la gestión de flotas y la estandarización centralizada, lo que a su vez mejorará la seguridad pública. Google ya ha demostrado con éxito que su flota experimental de vehículos autónomos es mucho más segura que cualquier conductor humano. Además, una flota compartida también tiene el potencial de mejorar la seguridad nacional; los operadores de la flota solo necesitarán una forma de garantizar con fiabilidad la identidad de los pasajeros (como el uso de datos biométricos) por motivos de responsabilidad penal, vandalismo y facturación. A su vez, esto mejorará la capacidad de las fuerzas del orden para detener, localizar y transportar de forma segura a delincuentes.
- La gran mayoría del espacio vial reservado para estacionamiento puede eliminarse fácilmente si no existe propiedad privada de vehículos autónomos. Esto se debe a que, en tal situación, los vehículos no autónomos eventualmente dejarán de circular. Los operadores de flotas buscarán optimizar el mercado y ajustarán la oferta de vehículos a la demanda. Esto mejorará drásticamente la utilización.
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El camino hacia esta revolución de los coches autónomos no será fácil, pero eso no significa que sea imposible. Para tener éxito, se necesitan sólidas alianzas público-privadas y un liderazgo visionario. El primer paso hacia esta revolución debería ser poner a prueba este concepto en una ciudad pequeña con un centro urbano denso. Este proyecto piloto debería financiarse con capital privado (como Google, Nissan, GM, etc.), fundaciones (como Ford, Rockefeller ) y/o agencias gubernamentales (como DHS, DOT, NTSB, etc.). Será necesario contar con un grupo diverso de partes interesadas y una estructura de gobernanza que valore tanto la recopilación cuantitativa como cualitativa de datos en una amplia gama de indicadores de rendimiento y resultados. Esta revolución representará la mayor oportunidad de política pública de nuestras vidas.



