Un Plan de Movilidad Urbana Sostenible es un plan estratégico que busca satisfacer las necesidades de movilidad de personas y empresas en las ciudades y sus alrededores para mejorar la calidad de vida. Amplía las técnicas de planificación existentes y considera los conceptos de integración, participación y evaluación. En este artículo, analizaremos cinco razones para ser optimistas sobre la movilidad urbana sostenible.
La Planificación de la Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) es un método integral para abordar la complejidad del transporte urbano de forma eficiente. Su objetivo principal es aumentar la accesibilidad y la calidad de vida mediante la transición hacia la movilidad sostenible. El PMUS promueve una toma de decisiones basada en hechos y guiada por una visión a largo plazo para el transporte sostenible. Esto requiere una evaluación exhaustiva de la situación actual y las tendencias futuras, una visión común con amplio respaldo y objetivos estratégicos, y un conjunto integrado de medidas regulatorias, promocionales, financieras, técnicas y de infraestructura para alcanzar los objetivos, cuya implementación debe ir acompañada de un seguimiento y una evaluación sistemáticos.
El PMUS, a diferencia de los métodos de planificación convencionales, prioriza la participación ciudadana y las partes interesadas, la coordinación de políticas intersectoriales (en particular, transporte, ordenamiento territorial, medio ambiente, desarrollo económico, política social, salud, seguridad y energía) y una amplia cooperación entre los niveles de gobierno y con el sector privado. El concepto también enfatiza la necesidad de integrar todos los aspectos de la movilidad (tanto de personas como de productos), modos y servicios, y de planificar para la región metropolitana funcional completa, en lugar de un solo municipio dentro de sus límites administrativos.
Cinco Razones para ser optimistas sobre la movilidad urbana sostenible
He aquí cinco razones para ser optimistas sobre la movilidad urbana sostenible:
1. Los viajes en coche privado están en su punto más alto en los países desarrollados.

A pesar de los años de expansión en la propiedad de automóviles y los viajes en vehículo, parece que algunos han comenzado a tomar un rumbo diferente. Desde la década de 1970 hasta 2003, los viajes en automóvil aumentaron considerablemente en ocho países industrializados, pero desde entonces se han estabilizado. Otro estudio indicó que, entre 2001 y 2009, los kilómetros recorridos por las generaciones más jóvenes en Estados Unidos disminuyeron un 23 %.
Además del aumento de los precios del combustible, la creciente congestión vehicular y la mayor asequibilidad y comodidad del transporte público, este desarrollo se debe a un importante cambio cultural. Especialmente en Europa y Estados Unidos, las generaciones más jóvenes han adoptado la economía colaborativa y se han mudado a áreas metropolitanas más transitables. Esto indica que la mayoría de los millennials prefieren dejar su automóvil antes que su teléfono inteligente, y muchos estadounidenses ya no buscan obtener una licencia de conducir. En 2010, solo el 69.5 % de los jóvenes de 19 años en Estados Unidos tenía una licencia de conducir válida, en comparación con el 87.5 % en 1983. Esta transición también ha contribuido a un aumento en el uso de medios de transporte sostenibles, especialmente la bicicleta y caminar, lo que podría impulsar la reinversión en el transporte público y una disminución de los subsidios a la automoción.
2. Se pueden presentar sólidos argumentos económicos a favor de las ciudades sostenibles
Cada vez es más evidente que el desarrollo urbano integrado y compacto es sensato tanto económica como ambientalmente. El análisis "Mejor Crecimiento, Mejor Clima" reveló que, al impulsar un crecimiento bajo en carbono, las ciudades podrían ahorrar 3 billones de dólares en mejoras de infraestructura durante los próximos 15 años. Este tipo de acción tiene beneficios tanto locales como globales. Por ejemplo, según un estudio realizado por EMBARQ, creador de TheCityFix, sobre las consecuencias socioeconómicas de los sistemas de autobús de tránsito rápido (BRT), se espera que la Línea 3 del Metrobús de la Ciudad de México minimice las enfermedades respiratorias y ahorre a la ciudad aproximadamente 4.5 millones de dólares en gastos de salud. Se proyecta que once proyectos de BRT en México, Colombia, China, India y Sudáfrica reducirán las emisiones mundiales en 31,4 millones de toneladas de CO2 equivalente en 20 años. Esta cantidad equivale a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de más de 6.5 millones de automóviles.
3. Las ciudades lideran el camino
Las medidas locales han tenido la mayor influencia en los últimos años, a pesar del creciente compromiso global para combatir el cambio climático. En la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas celebrada en septiembre, los líderes municipales lideraron los esfuerzos para impulsar la acción contra el cambio climático, desbloquear financiación para el desarrollo con bajas emisiones de carbono y ampliar las soluciones de movilidad sostenible. Además, el nuevo proyecto Pacto de Alcaldes amplía los compromisos climáticos actuales de las ciudades al ofrecer una plataforma para el monitoreo y la presentación de informes transparentes sobre la reducción de emisiones. Los análisis indican que 228 ciudades, con una población de 436 millones de personas, se han comprometido voluntariamente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 13 gigatoneladas para 2050.
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4. Las soluciones de movilidad sostenible siguen expandiéndose

La gravedad de los problemas que enfrentan las ciudades hoy en día exige respuestas escalables. En 45, solo 2002 ciudades contaban con redes de BRT. Actualmente, hay 186 ciudades y la cifra sigue aumentando. El BRT es solo un ejemplo de la reciente expansión global de alternativas de transporte sostenible. Las ciudades están incrementando el uso de vehículos compartidos, bicicletas compartidas, la peatonalización y las tarifas por congestión para combatir la congestión vehicular y mejorar la calidad de vida.
A medida que las comunidades reducen su dependencia de los automóviles, el número de alternativas de movilidad sostenible continúa aumentando.
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5. Las nuevas tecnologías abren nuevas oportunidades
Si bien muchas de estas soluciones existen desde hace décadas, los avances tecnológicos han acelerado su integración e implementación. Numerosas tecnologías específicas para el transporte han mejorado la calidad del servicio y reducido los costos. La transferencia de tecnología entre países ricos y en desarrollo también ha tenido una influencia significativa. En los autorickshaws de la India, el GPS y las aplicaciones para teléfonos inteligentes han mejorado la experiencia del pasajero. La interacción de los ciudadanos con los líderes locales también se ha transformado gracias a la tecnología, dando paso a una nueva era de participación e inclusión política. Estos avances tecnológicos pueden permitir que las ciudades de los países emergentes superen el desarrollo dependiente del automóvil y opten rápidamente por una ruta más sostenible.
Habilitando un futuro de movilidad sostenible
Aún queda trabajo por hacer para integrar opciones de movilidad urbana sostenible, a pesar de que estas cinco tendencias ya se han arraigado en muchas de nuestras ciudades. Los líderes municipales pueden utilizar los tres factores clave: voluntad política, financiación, datos y tecnología, para impulsar ciudades diseñadas para las personas, no para los automóviles.
Ampliar las soluciones de movilidad urbana sostenible a nivel global, junto con las medidas necesarias para que sean aplicables localmente, puede resultar en ciudades más inclusivas y prósperas. Desarrollar soluciones atractivas y adaptadas a las necesidades locales puede ser el aspecto más difícil del rompecabezas, pero también representa la mayor oportunidad para que los responsables políticos locales, los líderes empresariales, los emprendedores y las organizaciones orientadas a la acción colaboren para generar un cambio duradero. Con el futuro de la población mundial residiendo en las ciudades, ha llegado el momento de implementar esta transformación. Esta es otra de las cinco razones para ser optimistas sobre la movilidad urbana sostenible.



